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Pautas de buena alimentación para niños

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, casi un 20% de niños y adolescentes de entre 5 y 18 años sufren obesidad en todo el mundo, unos 124 millones. Se entiende que hay sobrepeso infantil cuando el índice de masa corporal (se calcula dividiendo el peso del niño en kilos entre la talla en metros al cuadrado) está por encima del percentil 85 de las tablas de la OMS. Del mismo modo, se habla de obesidad cuando este índice está por encima del percentil 97. Es innegable que hay niños que comen mejor y otros que lo ponen más difícil. Pero, independientemente de ello, todos los padres buscan lo mismo: conseguir que su alimentación sea equilibrada y saludable. 

Según ha podido comprobar el equipo de nutricionistas de Nutritienda en uno de sus últimos estudios una gran parte de los padres no lo hacen correctamente, y es que más de un tercio de los niños españoles no se alimentan bien y en especial el grupo comprendido entre 12 y 18 años. De ellos, un 53% no toma ni una sola pieza de fruta al día, un 46% recurre a comida rápida más de una vez a la semana y un 78% ingiere algún tipo de bollo industrial o snack frito una vez al día.

Si a esto le añadimos que casi un 60% de ellos reconoce que no practica mucho deporte y un 23% que no realiza actividades que supongan esfuerzos físicos, es normal que exista una gran preocupación entre los expertos en nutrición. Por ello Nutritienda.com ha elaborado una serie de pautas para que los niños, desde pequeños, crezcan sanos y con unos buenos hábitos alimenticios:

Predicar con el ejemplo
Si nuestro hijo ve que comemos las denominadas “guarrerías” seguramente nos imitará, los actos comunican más que las palabras, así que si uno quiere que su hijo tenga una alimentación variada tiene que ser el primero en dar ejemplo y tratar de comer lo más sano y variado posible. Además, antes de darle un alimento nuevo a probar que vea que ¡mamá y papá también lo comen!

Un alimento nuevo por vez
Cuando son más pequeños, nunca hay que ofrecerles más de un alimento nuevo en la misma comida, ya que si ve más de un alimento que nunca ha probado seguramente opte por rechazarlos todos. Además, hay que elegir el momento oportuno: si se va a ofrecer un alimento nuevo, que sea al comienzo de la comida.

Recompensas
Hay que evitar las recompensas vinculadas a la alimentación. No es bueno que los niños asocien los “premios” o “castigos” con la comida. Y mucho menos si ese “premio” es en forma de dulce o chuchería. ¡Se acabó el: “si no te terminas el plato no hay postre”!

No hay que obligarles a comer
Nunca hay que obligar a un niño a comer. Lo único que puede ocurrir es que le coja más manía a la comida. No se le puede castigar por no comer, hay que intentar presentar los alimentos de forma atractiva y divertida mezclando colores, formas y texturas. Es más, si les cuesta comer verduras, se puede jugar con la presentación de los platos: caritas sonrientes, animales o formas divertidas. Una estrategia habitual es preparar juntos la comida para que sea más divertido. Así se despertará su interés por los distintos productos y alimentos y adquirirá más responsabilidades.

Establecer horarios fijos de comida 
Los niños necesitan horarios y rutinas. Al cabo de unas semanas se acostumbrarán y sentirán hambre en horarios fijos, lo ideal es un mínimo de cinco comidas, ¡que no se salten nunca las meriendas ni la media mañana!

Alimentación variada
Todos los niños, y los no tan niños dando ejemplo, deberían comer de forma variada y equilibrada. Es decir, tomar fruta, verdura, cereales integrales, legumbres, carne y pescado. Todo ello acompañado, preferiblemente, de agua o zumos naturales hechos en casa. Es mejor evitar los refrescos o los zumos excesivamente azucarados, también los productos procesados (pre-cocinados, embutidos o salchichas) que, aunque pueden resultar tentadores y un recurso fácil para los padres a la hora de preparar una comida o una cena, deberían eliminarse del día a día por mucho que gusten a los hijos pues no aportan los nutrientes necesarios.

Y lo más importante, no hay que abusar del azúcar, chocolate, chucherías, fritos, bollos industriales y en general de la llamada “comida basura” por mucho que los peques insistan. Hay que recordar que quererles, a veces, es decirles ¡No!

Huir de la comida rápida
Siempre que se pueda hay que huir de la comida rápida por su elevado contenido en grasas y azúcares y hay que esforzarse en que los niños la eviten. No es tarea fácil, porque a los niños les encanta en todas sus modalidades. Esto se puede comprobar observando como los cumpleaños y casi todas las fiestas infantiles tienen el éxito garantizado cuando se celebran con hamburguesas, pizzas, perritos calientes, sándwiches, etc. Además, muchos de estos restaurantes están cerca de las zonas de ocio a la que los padres van con los niños, como los cines, tiendas de juguetes, parques infantiles… ¡Sí, es difícil! Pero cuanto más lejos mejor. ¡Marca la diferencia celebrando el cumpleaños de tu pequeño con un picnic en el parque!

Si no hay, no se da
Los primeros que tienen que ser conscientes son los padres y si en una casa no hay golosinas, dulces o chocolates, no se pueden dar. Está claro que a los niños les encanta lo dulce, pero si se acostumbran desde pequeños a que la fruta es el dulce que hay en casa, les irá mucho mejor. ¡Y a los padres también! Y si a esto le sumamos que la cantidad de frutas y verduras recomendadas es cinco, ¿se te ocurre una opción mejor para el postre?

Evita que vean televisión, móviles y tablets mientras comen
Si come con la televisión encendida o con el móvil en la mano, acabará por distraer su atención de la comida. Aprovecha esos momentos juntos para hablar de vuestro día y fortalecer lazos.

Fomenta las actividades deportivas todos los días
Los especialistas de Nutritienda recomiendan que los niños disfruten de unos 60 minutos diarios de actividad física, aunque se puede dividir en periodos cortos y ser igual de productiva, esto les permitirá liberar toda su energía y mantener un estilo de vida activo. Además, para los niños, hacer ejercicio significa jugar, bailar, un partido de fútbol, montar en bici, jugar al escondite, es decir, estar activos físicamente a la vez que se divierten.  •


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